sábado, 26 de noviembre de 2011

Crítica: "Brothers" - The Black Keys



Es muy fácil llamar a The Black Keys las contrapartes de The White Stripes ya que comparten varias semejanzas superficiales y también algunas algo elementales. Sus nombres son un color (blanco y negro), ambas son bandas nativas de cercano oeste, y por si fuera poco, se trata de grupos de dúos de blues-rock de guitarra y batería. Pero también existen algunas diferencias, una por ejemplo, mostraría a The Black Keys como una banda de rock más purista, más resistente en su blues-rock que The White Stripes.
Hurley de Weezer (2009)
Y esto no quiere decir que The Black Key sea un grupo de blues tradicionalista. Incluso en sus inicios, The Big Come Up en 2002, reversionaron la obra clásica psicodélica de los Beatles “She Said She Said”, indicando ya una fascinación por el sonido y las texturas que adoptarían más adelante, en álbumes modernos como Attack & Release de 2008, donde el guitarrista Dan Auerbach y el baterista Patrick Carney reinventan el sonido acústico del blues e integran a Danger Mouse (productor de Gorillaz) al equipo como un arquitecto de sonidos. Entre esos dos discos y los 7 años que transcurrieron, el dúo The Black Keys se estableció como una banda de Rock & Roll con una fuerza brutal y como compositores de considerable profundidad, evidenciada en sus refinados álbumes como Thickfreakness de 2003 y Rubber Factory de 2004.
El dúo, naturales de Akron, Ohiao, lanzaron su disco debut, The Big Come Up en 2002, recibiendo críticas sumamente satisfactorias y volúmenes de ventas considerables, lo que los llevó a firmar un contrato con Fat Possum antes de fin de año.


Con este sello, lanzaron su segundo trabajo, Thickfreakness, grabado en una sola sesión de 14 horas en diciembre de 2002 y editado en el otoño sudamericano 2003. El éxito de The Blas Keys continuó en 2004 con el álbum Rubber Factory, que recibió reseñas escaldadas e incluyó un video de “10 A.M. Automatic” en el que participaría el comediante David Cross. Las actuaciones en vivo del dúa fueron documentadas en un DVD de 2005, lanzado el mismo año que Chulahoma, un EP que incluía seis covers de canciones del bluesman Junior Kimbrough.
En 2008 apareció Attack & Release, cuya producción de Danger Mouse, vinculado al hip-hop, vino a señalar que The Black Keys no iba a ser una banda de puristas del blues-rock. El disco había sido pensado como un trabajo del dúo junto a Ike Turner, que murió antes de que las grabaciones del disco fueran iniciadas. Attack & Release se convirtió en el álbum más grande de The Black Keys debutando en el Top 15 de Billboard y recibiendo los mayores elogios de la crítica especializada.
El disco fue seguido de su segundo DVD en vivo, en 2009, el mismo año en que Auerbach lanzaba su disco solista, Keep It Hid, a principios de año, y al mismo tiempo en que Carney formaba la banda Drummer, en la que también tocaba el bajo.
Abandonado las diversiones momentáneas de 2009, el disco de 2010 brinda algunas respuestas a porqué The Black eys es una de las mejores bandas de rock del momento.
Este nuevo trabajo de la banda de Dan Auerbach y Patrick Carney contiene quince piezas con casi una hora del mejor blues, punk y garage que nos lleva dados este 2010. Luego de hacerse una carrera a base de una potente mezcla de blues y rock, con el protagonismo de guitarras cochinas e infinidad de pedales vintage, el dúo ya había ampliado sus horizontes al trabajar con el reconocido productor Danger Mouse, que se repite en Brother. Evidentemente ese detalle debería tener influencias en su sonido, y este último trabajo no pretende esconderlo.


Con unos ritmos de batería que podrían pertenecer a la banda de rap The Roots, la ausencia de esas clásicas guitarras en esteroides y una nueva especie de falsete de Auerbach, “Everlasting Light” nos da la bienvenida al disco, advirtiéndonos que se alejan del sonido del clásico Rubber Factory. Desde el comienzo a lo T. Rex de “Everlasting Light” hasta el cierre tenso y emocional de “These Days”, el grupo de Ohio cultiva y mantiene una variedad y frescura inusitada para una banda que ya va por su sexto trabajo. “Next Girl”, “Tighten up” y “Howling for you”, recuperan un poco la preeminencia de las guitarras distorsionadas, dentro del nuevo sonido definitivamente más pegajoso, con más funky e influencia del R&B. “Tighten Up” es el primer single del disco.
Las referencias a Howlin Wolf comienzan con la carátula de Brothers¸ que se toma con celo la aclaración explícita de que “Este es un álbum de The Black Keys. El nombre de este álbum es Brothers”,  de análogo modo en que This Is Howlin’ Wolf’s New Album se presentaba en su portada de 1969 con las palabras:
This Is Howlin’ Wolf’s New Album.
He doesn´t like it.
He didn´t like his electric guitar at first eighter
“Black Mud” es una joya de canción que recuerda al clásico “Chunga’s Revenge” y de allí en adelante, la cosa se va tornando más calmada e interesante, dejando un sabor que recuerda a Marvin Gaye, Aretha Franklin, Wilson Pickett o Jerry Butler.
En Brothers hay cambios de tiempos, rítmicos y melódicos. Hay canciones densas y barrocas como “Too Afraid to Love You”, pegadas a melodías mucho más dinámicas, que se deslizan con sensualidad y jugueteo (como en “Sinister Kid”, uno de los tracks más destacados). Pero, sobre todo, hay en el nuevo álbum de The Black Keys un espíritu desfachatado que invade todo el disco, llenándolo de vitalidad. Algo que se vuelve patente en uno de los últimos temas, el melódico “Unknown Brother”. Promediando la canción, termina un estribillo y la percusión queda flotando en el ambiente. La banda se toma algunos segundos más de la cuenta para volver a meter el bajo y regresar a la canción. No hay apuro ni parece haber cálculo alguno. Esto, que a algunos les parecerá un detalle, es una de las claves del encanto de este grupo que –insistimos- es, hoy por hoy, una de las bandas de rock más destacadas de la escena norteamericana.
Vía: http://www.artefacto.com.uy/themusicalbox/the-black-keys-brothers-2010-critica-disco.html

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